Lafcadio Hearn y Japón

Hoy vamos a hablar de Japón. No, para ser más precisos, vamos a hablar de quien supo hablar e interpretar al Japón mejor que nadie: Lafcadio Hearn.

Hearn era griego de nacimiento e inglés de formación. Su trabajo como periodista y narrador en Inglaterra siempre fue irregular, ligado siempre a algún escándalo de turno y a las críticas por su estilo de escritura, demasiado estilizada al parecer de algunos y carente del manejo de lenguaje que caracterizaba a los escritores de su época. Sin embargo, uniendo estas limitaciones a su inmensa curiosidad y pasión por las culturas extranjeras (y en especial las orientales),a finales del siglo XIX Hearn empezaría a labrarse un lugar fundamental en la literatura de occidente y oriente, constituyéndose como uno de los puentes más importantes entre ellas.

Después de pasar algunos años en Norteamérica, decide emprender un viaje de trabajo a Japón, lugar del que quedaría fascinado y donde finalmente echaría raíces, casándose con una lugareña y bautizándose como “Yakumo Koizumi”. Hearn empezaría desde entonces a escribir sobre la cultura japonesa, tomándose el tiempo de quitarle el exotismo que hasta entonces imperaba en los estudios dedicados a esta región. Producto de estos acercamientos es el libro que ven en imágenes: Japón, un intento de aproximación. Su visión integrista le permitía distinguir no solo las características estéticas de la ciudad, sino las razones que sostenían la filosofía de vida japonesa, tan ligada a la reflexión y la contemplación, cualidades que en occidente se veían eclipsadas por el predominio del realismo y las vanguardias.

El respeto por la tradición, la precisión de las definiciones, los ritos espirituales y demás características de las culturas orientales encontraron en Hearn su traductor ideal. Ese exasperante estilismo que tanto se le criticaba en Inglaterra y que solo en Norteamérica le significó algún reconocimiento, pasó a ser fundamental para preparar las primeras traducciones de los Proverbios budistas japoneses que también ven en imágenes, o las traducciones de los cuentos tradicionales japoneses recogidos en el celebrado Kwaidan, genial colección de relatos que incluso fue llevada al cine en los años 60.

Entre su narrativa destacan principalmente dos libros publicados por errata naturae: Youma, la historia de una bella mulata caribeña, y Última Isla, la que a mi juicio es una pequeña obra maestra, una novela que trata de la humanidad que surge en medio del desastre, cuando un navegante adopta a una niña que ha quedado huérfana después de que una marejada arrasara con su pueblo. Ambas novelas suceden en el caribe, y nos demuestran la diversidad de la capacidad que Hearn poseía para capturar la belleza en cualquiera de sus dimensiones.

Vengan a conocer a Lafcadio Hearn, hay más que aún no les hemos dicho. Sobretodo sobre fantasmas y cosas espectrales.

Sus libros los esperan.

Dio Vargas.

LafcadioHearn

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